México.- La posible reducción en el suministro de gas natural procedente de Estados Unidos podría generar nuevas presiones sobre el precio de los energéticos en México, especialmente con el inicio de la temporada de frentes fríos y el aumento de la demanda para calefacción.
El escenario aparece en un momento en el que algunos energéticos ya presentan una aceleración en sus precios. Aunque todavía no se conoce cuánto tiempo podría prolongarse la reducción del suministro ni la magnitud que tendría, la limitada capacidad de almacenamiento del país eleva la vulnerabilidad ante una interrupción sostenida.
La preocupación no se limita al costo del gas natural. Una menor disponibilidad de este energético puede tener efectos sobre distintas actividades debido a su importancia para la generación eléctrica, la industria y otros sectores. Sin embargo, el material disponible no establece un aumento confirmado ni precisa cuánto podrían cambiar los precios.
Los energéticos ya muestran presión
Durante la primera quincena de septiembre, la inflación correspondiente a energéticos y tarifas autorizadas alcanzó 0.24%, el nivel más alto registrado para un periodo similar desde 2021.
Dentro de ese indicador, los energéticos aumentaron 0.33% quincenal después de acumular seis quincenas consecutivas de contracción. El cambio muestra que los precios retomaron una trayectoria ascendente antes de que se conozcan los posibles efectos de una reducción en las importaciones de gas natural.
El gas LP destacó con un incremento quincenal de 1.97%, el mayor para una primera quincena de septiembre desde 2021. También subió la gasolina de alto octanaje, cuyo precio avanzó 0.18%, su aumento más elevado para un periodo comparable desde 2023.
Estas cifras corresponden a energéticos distintos y no implican que todos reaccionarán de la misma manera. El gas natural importado y el gas LP tienen mercados y usos diferentes, pero los movimientos reflejan un entorno de mayor presión sobre los costos de la energía en México.
El frío podría elevar la demanda
La llegada de frentes fríos suele incrementar el consumo de energía destinado a calefacción, particularmente en regiones donde las temperaturas descienden con mayor intensidad. Si ese aumento de la demanda coincide con una menor entrada de gas natural desde Estados Unidos, el margen para responder podría reducirse.
Uno de los principales factores de riesgo es la limitada capacidad de almacenamiento de México. Esa condición vuelve al país más dependiente del flujo continuo de las importaciones y deja menos espacio para enfrentar interrupciones prolongadas sin repercusiones en el mercado.
Por ahora, el escenario planteado es de riesgo y no de un incremento definitivo. Para conocer el impacto real será necesario observar la duración de la reducción, el comportamiento de la demanda durante los frentes fríos y la evolución de los precios internacionales.
El antecedente de la tormenta de 2021
Un episodio similar ocurrió en febrero de 2021, cuando una tormenta invernal en Texas afectó el suministro energético hacia México. La emergencia ocasionó fuertes incrementos en los precios y estuvo acompañada por cortes de electricidad en estados del norte del país.
Ese antecedente mostró la exposición de México ante alteraciones en el mercado estadounidense, particularmente cuando las condiciones meteorológicas afectan la producción o el transporte de gas. No obstante, el episodio de 2021 ocurrió bajo circunstancias específicas y no significa que el escenario actual necesariamente tendrá las mismas consecuencias.
La evolución del precio del gas en México dependerá, por tanto, de qué tan amplia y prolongada sea la reducción del suministro. Mientras se conocen más detalles, los recientes incrementos del gas LP, las gasolinas y otros energéticos mantienen la atención sobre el impacto que podría llegar a los hogares y las empresas durante la temporada de frío.


