MÉXICO.— El teléfono celular no quedará expulsado definitivamente de las aulas, pero sí podría pasar buena parte de la jornada apagado, dentro de una mochila o bajo resguardo de la escuela. La reforma atribuida a la administración de Claudia Sheinbaum y publicada en el Diario Oficial de la Federación establece reglas para limitar el uso de dispositivos móviles en planteles públicos y privados de educación básica y media superior.
La medida busca reducir las distracciones, favorecer la concentración y mejorar la convivencia dentro de los salones. No plantea una prohibición absoluta ni ordena que todos los estudiantes entreguen obligatoriamente sus equipos al cruzar la puerta. En cambio, permite que cada plantel defina el mecanismo que considere adecuado, de acuerdo con las características de su comunidad.
¿Los estudiantes tendrán que entregar el celular?
La respuesta dependerá de las reglas internas de cada escuela. Algunos planteles podrían recolectar temporalmente los dispositivos al comenzar la jornada y devolverlos al terminar las clases. Otros tendrían la posibilidad de permitir que el alumnado conserve el teléfono, siempre que permanezca apagado y guardado dentro de la mochila.
Cuando el resguardo sea obligatorio, la institución deberá establecer un procedimiento que proteja los equipos y respete la privacidad de los estudiantes. Según el contenido de la reforma descrito en el material de referencia, la responsabilidad de la escuela por pérdida o daño aplicaría cuando el dispositivo se encuentre bajo su custodia directa como resultado de una entrega obligatoria.
El uso de celulares y otros aparatos electrónicos estará limitado durante el horario de clases. Sin embargo, los docentes podrán autorizar su utilización cuando formen parte de una actividad pedagógica. De esta manera, la tecnología no queda descartada como herramienta educativa, pero su empleo deberá responder a una indicación académica y no a decisiones individuales durante la clase.
Emergencias y motivos médicos serán excepciones
Las restricciones contemplan excepciones para casos de emergencia, necesidades médicas, comunicaciones urgentes y otras causas justificadas. Si un estudiante necesita utilizar el teléfono por alguna de estas razones, podrá solicitar autorización al personal docente o directivo. La situación deberá registrarse y el aparato podrá emplearse de manera controlada.
Entre los aspectos centrales de las nuevas disposiciones se encuentran:
- La limitación del uso de teléfonos durante las clases.
- La posibilidad de que cada escuela determine su sistema de resguardo.
- El uso autorizado con fines pedagógicos.
- Las excepciones por salud, emergencia o comunicación urgente.
- La participación de madres, padres y tutores en los lineamientos internos.
- La aplicación de medidas disciplinarias conforme al reglamento de cada plantel.
¿Qué pasará si un alumno incumple las reglas?
El uso indebido de un dispositivo podrá generar consecuencias previstas en el reglamento interno. Estas medidas podrían ir desde una amonestación verbal hasta la retención temporal del teléfono, siempre con respeto a los derechos del estudiante. Para docentes y trabajadores administrativos también podrían existir observaciones o sanciones cuando incumplan los lineamientos, dependiendo de la gravedad de la conducta y de la normatividad aplicable.
La implementación estará en manos de las direcciones escolares, en coordinación con docentes y personal administrativo. Las familias también podrán participar en la elaboración de las reglas para adaptar los procedimientos a las necesidades de cada comunidad. Además, las autoridades educativas federales y estatales tendrán la facultad de supervisar el cumplimiento y atender inconformidades.
Cada plantel deberá explicar su procedimiento
Las escuelas tendrán que adaptar sus reglamentos y comunicar con claridad si los equipos serán recolectados, dónde se almacenarán, cuándo se devolverán y en qué circunstancias podrán utilizarse. También deberán informar las consecuencias por incumplimiento y los mecanismos para solicitar una excepción.
Para madres, padres y tutores, el cambio implicará revisar las reglas particulares del plantel y hablar con los estudiantes sobre el uso responsable de la tecnología. Ante cualquier duda, la recomendación es acudir a la dirección escolar o consultar la información difundida por la Secretaría de Educación Pública. La aplicación no será idéntica en todas las escuelas: el punto central será limitar las distracciones sin eliminar por completo el acceso a los dispositivos.



